pixel

Seguramente hayas oído hablar sobre los alimentos fermentados y sus propiedades como probióticos . El tempeh en Indonesia, el natto y el miso en Japón, el chucrut en los Países del Norte de Europa o los quesos mediterráneos son ejemplos de productos fermentados. ¿Qué hace que esos productos fermentados tengan un efecto positivo en nuestro organismo? Hoy te lo explico todo.

Sabemos que del buen estado de la flora intestinal o microbiota depende en gran medida nuestra salud.  Nos protege contra las infecciones, regula nuestro metabolismo y hace que nuestro sistema inmune funcione. Hay estudios que incluso han relacionado el estado de nuestra microbiota con la depresión, ya que un porcentaje altísimo de las hormonas que producimos, como las endorfinas, serotonina, dopamina, se fabrican en el intestino, y dependen por tanto de estas bacterias beneficiosas…¡así que imagínate su importancia!  Por eso se dice que el intestino es nuestro segundo cerebro, e incluso hay quien se atreve a decir que el primero…

La microbiota es un ecosistema vivo y único en cada uno de nosotros (el tuyo y el mío son completamente diferentes). Nuestro estilo de vida le afecta y le condiciona, pudiendo modificarlo. La práctica regular de ejercicio, dormir las horas necesarias y controlar el estrés pueden hacerlo más diverso y variado, así como la alimentación, por supuesto, gracias a los alimentos probióticos y prebióticos. 

¿Qué son los probióticos y los prebióticos?

Lo primero es distinguir estos dos conceptos. Según la OMS, los probióticos son los microorganismos vivos que tomados en cantidades adecuadas pueden tener un efecto beneficioso en la salud del consumidor, mientras que los prebióticos son los alimentos funcionales que alimentan las bacterias que tenemos en los intestinos. Podemos decir, de manera simple, que los los probióticos son los bichitos y los prebióticos son su alimento, fundamental para su riqueza y buen estado.

¿Cuáles son los alimentos probióticos que son tan beneficiosos para nuestra salud? Los yogures de cabra, vaca u oveja, fermentados de manera tradicional, serían una buena fuente de probióticos (esta semana te traigo también una receta con yogur en la que te hablo de cuál deberías elegir). También los quesos fermentados de manera natural y no pasteurizados, o el kéfir de agua o de leche, el chucrut, la kombutcha, el vinagre de manzana con la madre, el miso sin pasteurizar (en las tiendas bio en la zona de refrigerados) o las verduras lactofermentadas (pepinillos o pickels: eso sí, los que preparamos de manera tradicional, no los del súper que están hechos con vinagre).

En casa es muy sencillo preparar verduras lactofermentadas, como zanahorias o pepinillos, fermentadas sin oxígeno. Solo tienes que ponerlas en un bote de conservas con medio litro de agua y una cucharada de sal, y dejarlo tapado un par de días. Con ellos puedes preparar esta súper ensalada probiótica que me encanta…

También puedes preparar tu propio chucrut, como te explico en esta receta de Instagram, y si acostumbras a aliñar tus ensaladas con vinagre, elige uno bueno, como este de manzana con madre ecológico de Naturseed, cargado de microorganismos vivos (recuerda usar mi CÓDIGO VERONICAMAS para beneficiarte del 15% de descuento). 

Los alimentos prebióticos se encargan de alimentar esta flora intestinal. Los encontramos en la fibra, que es fundamental para nuestra salud. Existen dos tipos de fibras favoritas por su contenido como prebióticas: 

  1. La fibra soluble.

La inulina ( la encuentras en la alcachofa, cebolla y plátano), pectina (higos, ciruelas, frutas del bosque, zanahoria, pepino, manzanas y peras,  fructanos (cebolla, ajo, espárragos, alcachofas, brócoli o centeno), betaglutanos (setas, centeno y avena) y lignanos (lino, en aceite o semillas, legumbres, té).

  1. Los almidones resistentes. 

Los encontramos en las patatas, boniato, cereales integrales y legumbres, pero preparados con una particularidad para beneficiarnos de ellos:  es necesario cocinarlos al vapor o al horno, mejor que cocidas, y dejarlas enfriar en la nevera (a 4 grados) para consumir al día siguiente: los prebióticos se habrán multiplicado y serán mucho más ricas. Es una idea perfecta también para el arroz integral, que puedes tomar en ensalada, con algunos vegetales. 

Da preferencia a estos alimentos para enriquecer tu flora, y recuerda también que tu estilo de vida influye en su buen estado. Una dieta variada rica en fibras, acompañada de deporte y movimiento, te ayudará a mejorar tu microbiota y ganar salud.